Wagashi, dulces japoneses

Los “Wagashi” son dulces típicos de Japón que se elaboran de manera artesanal con ingredientes naturales como arroz, frutas y legumbres endulzadas. Se suelen disfrutar con una buena taza de té, y son muy apreciados por tener formas artísticas y delicadas.

Dulces japoneses – Foto: Yuu Kogetsu

Además de la belleza estética, lo más destacable de los dulces wagashi es que tienen sabores muy deliciosos y refinados que se logran con pocos ingredientes. Estos dulces tradicionales se popularizaron en Japón hace 400 años (periodo Edo), tiempo después de la llegada del azúcar y la introducción del té en el país.

Foto: Nachans

Existen muchos tipos de wagashi, y cada uno de estos tiene formas y combinaciones de sabores realmente interesantes. La gente en Japón los compra en supermercados, restaurantes, pastelerías, e incluso en templos, y casi siempre los acompañan con una taza de té. Antiguamente se comían en ceremonias formales.

Foto: Tatsuo Yamashita

El ingrediente principal de estos dulces es el “mochi”, una pasta que se hace machacando arroz glutinoso hasta convertirlo en una masa elástica y pegajosa. Esa pasta es la base para la creación de estos delicados dulces típicos. Otro ingrediente muy representativo de estos dulces es el “anko”, otra pasta hecha de frijoles rojos  triturados que suele usar como relleno.

Foto: Toyohara

Los dulces wagashi se distinguen en tres tipos. El primero es “Namagashi” (repostería húmeda), que son aquellos dulces que tienen ingredientes blandos y crudos. Por otra parte están los “Hangashi” (repostería semi-húmeda), que corresponde a los dulces que tienen una consistencia más firme y se hacen mezclando ingredientes húmedos y secos.  Por último están los “Higashi” (repostería seca), que en este caso son dulces cocidos y muy crujientes.

Foto: 5th Luna

La elaboración de estos dulces es todo un arte, y hacerlos de manera adecuada conlleva bastante práctica. En sus formas y colores se representa esa armonía y simplicidad tan característica del estilo japonés. Cuando los comen nunca falta una taza de té verde, para disfrutar del equilibrio entre lo dulce y lo amargo.

¿Te gustaría probarlos? Y sí ya los probaste, ¿Cuáles son tus favoritos?

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