Japón y la cultura del té

Hoy en día sabemos bien que el té es una bebida muy común en Japón. Tiene lugar en  todas las culturas de Asia y cuenta con varías leyendas de cómo se descubrió. Al ser leyendas tan antiguas, por supuesto, siempre tienen que ver con sucesos increíbles que se escapan demasiado de la realidad. Pero a pesar de eso, hay algo que tienen en común la mayoría de las historias de té en Asia; la salud. El té siempre es descrito como un elixir sencillo y saludable, bueno para todo el organismo y con un sabor agradable. Tanto en Japón como en China y muchos otros países siempre lo han descrito como una bebida que alegra es espíritu.

Tetera japonesa y Yunomi (taza típica de té) – Flickr photo credit: Kanko* (CC BY 2.0)

En lo personal me gusta mucho el té que se toma por aquellos lados. Mucho más que el clásico té negro que usualmente tomamos en nuestros países. Y también me gustan las leyendas orientales; esas historias que casi nunca se sabe quien las inventó, pero que siempre dejan que pensar y hasta dan ganas de creerlo.

Una de las leyendas sobre el origen del té que más me gustan es la Shennong (神農), también conocido como “El granjero divino”. Según la tradición China, fue un emperador  especialista en la agricultura y creador de la medicina. Cuenta la leyenda que este emperador solía preocuparse por tener un conocimiento basto sobre las plantas medicinales, por lo que se propuso probar cientos de plantas de especies distintas para comprender las propiedades de cada una de ellas. Por supuesto, no todas las plantas eran buenas, así que tuvo la mala suerte de probar también plantas venenosas. Intoxicado por el efecto de estas plantas cayó rendido cerca de un extraño arbusto que olvidó catar. De ese arbusto se desprendieron unas cuantas hojas que cayeron cerca de su boca, y cautivado por el aroma de estas, las masticó. Al instante Shennong  comenzó a sentirse bien y podía observar como las propiedades de esas hojas eliminaban la toxicidad de las plantas venenosas. El podía observar los valores medicinales de las plantas gracias a su estomago transparente. Esas hojas que le habían salvado la vida eran hojas de té.

El té es apreciado como una planta con grandes propiedades para el cuerpo. En el caso de Japón, el té verde es el más popular, y es una bebida que se puede tomar en todo momento. De hecho es un clásico para la digestión después de las comidas y apara acompañar dulces. Se dice que origen del té en Japón viene gracias a los monjes japoneses que importaron semillas desde China para comenzar el cultivo en el país nipón.  Aunque al principio era una bebida solo para las clases altas.

Ceremonia del té – By Yōshū Chikanobu (artsanddesignsjapan.com) [Public domain], via Wikimedia Commons

Muchos aficionados al té, como el reconocido monje zen  Myōan Eisai (明菴栄西) han realizado escritos sobre las propiedades de este y además sobre el bienestar “espiritual” que causaba en las personas que lo bebían. Cuando emergió la cultura del té Japón, también nació la sofisticada y reconocida ceremonia del té. Se desarrolló  a partir de la costumbre de los monjes, de compartir el té entre un grupo de personas creando así un ambiente de armonía. Es toda una disciplina que se tarda años en dominar, y hoy forma parte de las tradiciones que más conocemos de Japón.

En la actualidad Japón produce una infinidad de productos elaborados con té. Como bebidas, dulces y hasta snacks de té verde. Incluso en épocas de verano se puede disfrutar de un té verde fresco en botella, que se puede conseguir rápidamente en las máquinas expendedoras.
Como podemos observar, los japoneses adoptaron al té como algo tan típico de su país, que ya no solo es una bebida para refrescar la mente, sino un símbolo cultural importante, que con el tiempo y a través de una larga historia fue pasando a estar presente en el día a día y al alcance de todos.

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